Síndrome Glúteo Profundo: más allá de la Ciática y del Mito del Piramidal

 

Síndrome Glúteo Profundo

El dolor profundo en la nalga, a menudo acompañado de un calambre, hormigueo o quemazón que desciende por la parte posterior de la pierna, suele etiquetarse rápidamente como un problema de hernia discal. Cuando el origen lumbar no queda claro, este dolor se etiqueta como "pseudociatcia", o como el famoso "síndrome del piramidal".


La evidencia actual nos exige cambiar el enfoque hacia el Síndrome Glúteo Profundo (SGP), una condición clínica que se estima que está presente en hasta un 17% de los pacientes diagnosticados erróneamente de ciática de origen lumbar.

En este artículo abordaremos qué es realmente el SGP, qué ocurre en nuestro sistema nervioso y tejidos adyacentes, y cómo podemos abordarlo desde la fisioterapia basada en la evidencia.

¿Qué es el Síndrome Glúteo Profundo y por qué debemos desterrar el "Síndrome del Piramidal"?

El Síndrome Glúteo Profundo se define como la presencia de dolor en la nalga, con o sin irradiación a la parte posterior del muslo y la pierna, causado por la irritación o compresión del nervio ciático en el espacio subglúteo, fuera de la pelvis y sin origen en los discos de la columna lumbar.

Tradicionalmente se utilizaba el término "síndrome del piramidal", pero la literatura científica actual es clara: este término debería dejar de usarse a menos que demostremos de forma inequívoca (mediante imagen o cirugía) que es específicamente el músculo piramidal el causante del problema.

La anatomía de esta zona es muy compleja. El nervio ciático discurre por un "túnel" profundo en la nalga y puede ser atrapado o irritado por multitud de estructuras: bandas fibrosas, el complejo de los músculos géminos y obturador interno, anomalías vasculares, el músculo cuadrado femoral o los tendones isquiotibiales.

Espacios de atrapamiento del nervio ciático en el espacio subglúteo 

La fisiopatología del Síndrome Glúteo Profundo

Para entender por qué duele el nervio ciático en el SGP, debemos recurrir a la anatomía y a la biomecánica del sistema nervioso. Los nervios no son cables rígidos; son estructuras vivas que necesitan espacio, movimiento y flujo sanguíneo.

  • Mecanosensibilidad y movimiento: Se ha demostrado que, durante un movimiento de flexión de cadera, el nervio ciático necesita tener una excursión (deslizamiento) de aproximadamente 28 milímetros. Si el espacio por el que discurre está estrechado por posturas mantenidas, traumas, o músculos contraídos de forma mantenida, el nervio no puede deslizarse adecuadamente. Esta restricción mecánica y la consecuente insuficiencia de aporte sanguíneo provocan irritación y aumentan la mecanosensibilidad del nervio.
  • No siempre es el nervio: entesopatías: Además de la compresión directa del nervio, la patología de los tendones (entesopatías) o del tejido muscular adyacente puede ser el generador principal de dolor. El estrés mecánico repetitivo en la zona de anclaje de músculos como los rotadores externos profundos puede provocar inflamación e "invasión neurovascular", aumentando la sensibilidad al dolor y generando una compresión secundaria del nervio.

Claves Diagnósticas del Síndrome Glúteo Profundo 

El diagnóstico del Síndrome Glúteo Profundo es un reto clínico y se basa fundamentalmente en la historia del paciente y en una exploración física minuciosa.

  • Historia clínica: El paciente suele relatar dolor profundo en la nalga que empeora al estar sentado, especialmente tras 20-30 minutos, o en posiciones donde la rodilla está más alta que la cadera (como al conducir). También puede agravarse al caminar, correr cuesta arriba o subir escaleras.
  • Descartar la columna lumbar: Es el primer paso obligatorio. Podemos utilizar pruebas como la valoración segmentaria de la irritabilidad lumbar. El test de elevación de la pierna recta puede ayudar, si se realiza con la sensibilización adecuada, a diferenciar si la irritación nerviosa se da en la raíz nerviosa a nivel lumbar, o a otro nivel. El plexo lumbosacro, por ejemplo, es especialmente sensible mecánicamente a la combinación de flexión, aducción y rotación interna de la cadera.
  • Test específicos: Existen pruebas de provocación clínica que evalúan la respuesta del nervio y de los tejidos al estiramiento o la contracción, como el Seated Piriformis Stretch Test (estiramiento del piramidal en sedestación), el test FAIR (flexión-aducción-rotación interna) y tests activos contra resistencia.
  • Pruebas de imagen: Aunque no siempre son necesarias, la ecografía dinámica y la resonancia magnética (RM) son las herramientas de elección para evaluar engrosamientos neurales, problemas tendinosos (entesopatías) o la pérdida de movilidad del nervio ciático "en directo".
Diagnóstico diferencial

Modalidades de tratamiento

El tratamiento conservador,  y en concreto la fisioterapia, es la primera línea de intervención recomendada por la evidencia clínica y científica.
  • Educación y Ejercicio: Es prioritario restaurar la función a través del movimiento. Se recomiendan ejercicios para mejorar la salud de los tendones, fortalecer el control pélvico y, sobre todo, devolver la movilidad y el flujo sanguíneo al nervio ciático.
  • Movilización Neural (Neurodinámica): Realizar ejercicios de deslizamiento neural (nerve glides) de forma progresiva es fundamental para devolver al nervio ciático su capacidad de excursión sin generar tensión excesiva ni neuropraxia. Ayuda también a reducir la mecanosensibilidad neural, y tiene un efecto neuromodulador del dolor.
  • Terapias físicas: La evidencia apunta al uso de fisioterapia, trabajo de tejidos blandos y ejercicios de fortalecimiento selectivo como herramientas útiles para modificar la carga en el espacio glúteo.
  • Educación: El paciente debe gestionar la exposición mecánica, evitando tanto excesos como el reposo absoluto. En ocasiones modificar la forma de sentarse puede ayudar. Los ejercicios de automovilización neurodinámica son de especial utilidad.
  • Inyecciones y cirugía: Cuando el dolor incapacitante persiste por encima de un tratamiento conservador bien pautado (generalmente tras meses sin avance), puede plantearse la derivación médica para intervenciones ecoguiadas (infiltraciones, toxina botulínica, hidrodisección) o, en última instancia, liberación endoscópica.


Referencias



1. Revisión sistemática sobre tratamientos (2023)
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3. Artículo fundamental sobre diagnóstico y definición del SGP (2015)
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4. Guía clínica para pacientes del Royal National Orthopaedic Hospital (2025)
Royal National Orthopaedic Hospital. (2025). *A Patient's Guide to Deep Gluteal Syndrome*. NHS Trust. https://www.rnoh.nhs.uk/patients-and-visitors/patient-information-guides/patients-guide-deep-gluteal-syndrome

5. Revisión sobre el origen del dolor referenciada en la guía clínica (2021)
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